Tomándose un respiro…

He decidido escribir este post en mi lengua materna, para mis queridos hispanohablantes, ya que quiero que realmente me salga desde el corazón.

Después de años trabajando, viajando y dejándome la piel en las cosas que hago, hace dos meses tomé una decisión que cambiaría mi vida: dejé el trabajo (sin otro trabajo en vistas), dejé mi hogar (hasta el momento, Madrid), dejé a mis amigos y a mi familia en España, y decidí seguir a mi corazón y mudarme a Nürnberg, Alemania, para estar con mi pareja.

Estos cambios suelen ser una bomba de relojería, porque -por lo que yo entiendo de la vida- cambios tan grandes requieren que al menos una parte de nuestras vidas continúe estable y constante. Así que mi parte estable y constante está en mi relación con mi pareja, y poder re-unificarnos de nuevo y por fin.

Mi país ha cambiado, mi ciudad ha cambiado, mi lengua está cambiando poco a poco, mi vida social es diferente, y mis interacciones con el mundo también lo son. Así que podéis imaginaros el torbellino de emociones que he sentido hasta el momento, durante este proceso de adaptación que aún durará bastante más tiempo…

Hay días en que me siento eufórico por poder tomar este tiempo para mí, por poder estudiar y no trabajar mientras lo hago, por poder dedicarme ese tiempo que tanto necesitaba desde hace tanto, y por poder ser libre para tomarme las cosas con calma y pensar en el futuro. Hay otros días, sin embargo, donde todo se me hace cuesta arriba: el país, la ciudad, la lengua (alemán, un idioma fácil, ¿eh?), las interacciones sociales, y todo en general. Esos días suelen convertirse en un atropello emocional que no me deja disfrutar de la realidad que estoy viviendo, y en esos días es cuando echo de menos a mi gente especialmente.

Hablando con mis amigos, les explico lo que siento en esos días “rarunos”. Mis sentimientos son comunes a los de cualquier otra persona que haya decidido tanto mudarse de ciudad, como emigrar de país. Es un poco la apatía que nos rodea cuando sentimos la falta de pertenencia mientras la estamos construyendo, la falta de habilidad cuando la estamos creando, o la falta de voluntad cuando todo lo que hacemos es tener voluntad de hacer las cosas. Son todas nuestras inseguridades, activadas en cadena, para intentar minar todo lo que estamos construyendo.

Así que lo que un amigo me ha dicho, y lo que yo mismo me aplico es lo siguiente: vive el momento, aprovecha la oportunidad de ser libre y de tener tiempo para ti mismo, sé feliz contigo y con tu pareja, y disfruta el momento de conocerse más mutuamente. De aquí a nada me tocará volver a trabajar y volver a la rutina anterior, así que he de tomar esta oportunidad y hacer lo máximo posible con ella.

Para todos aquellos que estéis en mi lugar, ánimo. Ánimos con las novedades y los cambios, ánimos con los nuevos planes y los viejos planes. Ánimo con vuestras vidas y vuestras personas. Y ánimos con vosotros mismos. Tomad las riendas de vuestras vidas y sed felices. ¡Yo lo estoy intentando, que para eso he venido!

Un abrazote a tod@s.

Jorge

 

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