La vuelta a la normalidad… o no…

Después de una semana de baja, aquí estoy, escribiendo en mi blog después de meses sin hacerlo. ¡Lo que hace tener tiempo para hacer las cosas que nos gustan!

Hace algo más de una semana estaba en Roma, trabajando. Llevaba allí unos diez días seguidos, y empezaba a notarme al borde de mis fuerzas (y mi paciencia). Fue entonces cuando mi cuerpo decidió tomarse unas vacaciones y advertirme -ya no por las buenas- que cerraba por vacaciones.

Volé de vuelta a España como pude, en pleno apogeo de un virus que me ha tenido en casa, de baja, durante una semana. Y es ahí donde empieza lo divertido.

Primera baja por enfermedad de mi vida… ¿qué hago encerrado en casa durante una semana? Pues lo que mejor se me da: darle vueltas al coco. Comienzo a pensar en mi vida, en el lugar donde estoy después de aquella época de finales del año pasado, donde me cuestionaba todo. ¿La diferencia? Ninguna. Un año más tarde y no sólo me doy cuenta de que sigo en el mismo sitio, sino que en muchísimos aspectos estoy peor, y sólo en uno o dos estoy algo mejor.

Vamos a hacer recuento:

PROs:

1) Mejor sueldo

2) Trabajo internacional y viajes

CONs:

1) Cero tiempo para mí, para mi familia o amigos

2) Nunca estoy en casa

3) Cuando estoy en casa, siempre estoy cansado

4) No he aprendido nada y no parece que esto vaya a llevarme a ningún sitio interesante

5) No se me han quitado las ganas de volar y buscarme las castañas en otro sitio, como habíamos decidido Rafa y yo hace tiempo.

¿El balance? Pues claro está. No estoy donde quiero estar o como quiero estar, y ante esta claridad de percepción, no puedo hacer otra cosa que ser sincero conmigo mismo y considerar cómo proceder. El problema es la serie de incógnitas que me rodean en este instante de mi vida, y cómo ir disipándolas poco a poco.

Tendré que culpar a Saturno y su retorno… porque si no, no me lo explico…

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